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jueves, 4 de marzo de 2010

10 Tips para Aumentar la Autoestima en tus Hijos

autoestima1La Autoestima proviene de sentirse capaz y saber que lo que aportamos es valioso para los demas.


El proposito de los padres es que los niños desarrollen autorespeto asi como fe, en que sus habilidades les ayudaran a superar los retos de la vida.


10 consejos para elevar el autoestima, primero en ti, y luego en tus hijos.


1. Dar amor incondicional mediante besos abrazos y decirles te amo frecuentemente. Y si llegaran a realizar una acción incorrecta, tener cuidado de diferenciar el acto de la persona, por ejemplo: si un niño agrede a su hermana físicamente, en lugar de decirle “NIÑO MALO”, decirle: “Pegarle a tu hermana no esta bien, estoy molesto por lo que haz echo”


2. Poner atencion: calidad y no cantidad de tiempo. Hacer contacto visual cuando platiques con tu hijo, y si se tiene poco tiempo, explicarle como en el ejemplo siguiente: “cuentame del dibujo que haz echo y luego tendre que hacer la cena”.


3. Establecer limites: poner reglas razonables. El saber que existen reglas familiares que no pueden ser infringidas, haran sentir mas seguros a los niños. Requerira mucha paciencia y repetición pero valdra la pena. Solo se requiere ser claro, consistente y mostrar fe en que el niño podrá cumplir lo establecido.


4. Ofrecer opciones: por ejemplo: ¿que prefieres vestir, comer, jugar etc.? dejar que decidan por si mismos y confiar en sus decisiones haran que se incremente la seguridad y confianza en si mismos.


5. Apoyar retos: por ejemplo: explorar algo nuevo, como probar comidas distintas, seleccionar nuevos amigos, subirse a la resbaladilla, brincolines, etc. Aun cuando siempre existe la posibilidad de fracaso, sin riesgo, hay muy poca o NULA posibilidad de exito. Asi que, dejar a los niños que experimenten, en un ambiente seguro, y como padres, resistirse a intervenir, ayudara a aumentar su autoestima. Por ejemplo: si esta tratando de armar un juguete, de acuerdo a su edad, y se frusta por no poder hacerlo, debemos dejarlo solo para que logre por si mismo el objetivo. El solo hecho de decir "yo lo hago por ti" puede crear dependencia y disminuir la confianza en los niños. Lo ideal es balancear la necesidad de proteger con la necesidad de los niños para realizar nuevas tareas y retos.


6. Deja que cometa errores: Esto deja lecciones invaluables para desarrollar la confianza en los niños. Asi que si por ejemplo quiere usar una chamarra en verano, dejalo y cuando tenga calor puedes cargar en tu bolsa una playera oculta, para cambiarlo cuando este tenga calor. Pero MUCHO OJO, cuando se arrepienta, en lugar de recliminarlo diciendole: "TE LO DIJE", puedes decir: “¿que te pareceria cambiar la chamarra por esta playera? ya que esta haciendo mucho calor...” De esta manera no se dañara su autoestima y entendera que tiene derecho a equivocarse. Otro ejemplo: para niños pequeños: comprale una playera que pueda manchar mientras aprende a usar los cubiertos mientras come, o para cepillarse los dientes, dibujar, etc.


7. Celebrar lo positivo: es mucho mas facil destacar los errores de un niño que sus logros; asi que hagamos un esfuerzo por reconocer las cosas que hacen bien. Por ejemplo: cuando llega el papa del trabajo, la esposa puede decir: "MIRA, el niño recogio sus juguetes el solo hoy…", y ojo, sean especificos, en lugar de decir: “bien hecho”, decir "Gracias por esperar pacientemente en la fila" por ejemplo.


8. Escuchar con empatia: si tu niño necesita decirte algo, deja de hacer lo que estes haciendo y escucha con atencion a sus emociones sin juzgarlo. Por ejemplo: “se que estas triste porque tu amigo se tuvo que ir…”. Al aceptar sus emociones sin juzgarlo y validar sus sentimientos, al compartir todo su ser con empatía, aumentara la confianza en si mismo para expresarse con libertad y honestidad en la adultez.


9. Proveanle de valor: todos los niños requieren de signos de aprobacion y motivacion por parte de sus padres, asi que usen frases tales como: “creo en ti”, “te vi en el show”, “sigue adelante”, “tu puedes”. Proveerles valor significa reconocer sus progresos, y no solo recompensar objetivos logrados al 100%. Por ejemplo: Agradecer por recoger los libros, aun cuando se le hayan caido algunos. Sonreir con amor mientras trata de usar los cubiertos, aunque la comida caiga de ellos, darles un abrazo por participar en el concurso de canto, reconocer el esfuerzo por haber sacado un 8 de calificación, etc.


10. Saber diferenciar entre autoestima y soberbia: hay una gran diferencia entre fomentar la autoestima y la soberbia, la soberbia fomenta que el niño crea que es el unico bueno, por ejemplo: cuando los padres le dicen: "tu lo hiciste mejor que los demas niños, los demas cometieron errores, en cambio tu lo hiciste perfecto" asi que mucho cuidado y traten de balancear los puntos anteriores para no cometer el error de aplicar el extremo opuesto.

jueves, 25 de febrero de 2010

Entrevista muy interesante a Vidal Schmill y Ana Serrano

En esta ocasión comparto con 2 videos de Escuela para Padres MUY BUENOS, sin mas preambulo, aqui tienen:


jueves, 18 de febrero de 2010

jueves, 4 de febrero de 2010

Preguntas y Respuestas - Parejas Saludables Modulo 3

Extracto del Seminario Parejas Saludables impartido por el Terapeuta Francisco de Santiago


Papa Desesperado por Dormir a Su Hija - Video Chistoso

sábado, 23 de enero de 2010

Escuela para Padres - 2 Canciones para Reflexionar


Alejandro Fernández cantando: "Cuando yo quiera ser Grande"




Joan Manuel Serrat - "Esos Locos Bajitos"

domingo, 10 de enero de 2010

martes, 29 de diciembre de 2009

Fantastico tip para fomentar la lectura en tus hijos...

Video Tips de Internet - ¿Quieres fomentar la lectura en tus hijos (niños y adolescentes?, ve este reportaje:




b o entra a:  http://www.leer.es


Recuerda que el hábito de la lectura va a provocar en tus niños que sean autodidactas y encuentren a GRANDES MAESTROS en estos tesoros llamados: LIBROS


"El bien esta en el Conocimiento y todos los males del mundo estan en la ignorancia"


Socrates

viernes, 25 de diciembre de 2009

Boletin Escuela para Padres - Resumen de Oct a Dic/2009
















escuelapadresvirtual



Te escribe Ernesto Guerra, en esta ocasion queremos compartir un video que me hizo llorar, es una cancion de Napoleon titulada: ESE NIÑO - DA CLICK AQUI PARA VERLO

VIDEOS, AUDIOS Y DEMAS RECURSOS QUE HEMOS ENVIADO EN BOLETINES ANTERIORES:




Saludos,



Ernesto Guerra y Francisco de Santiago Co-Creadores de www.franciscodesantiago.com.mx
Co-Fundadores de www.Superacion.com.mx

Tú has recibido este mensaje porque te suscribiste
a nuestra lista en www.superacion.com.mx/suscribirse.htm

Si ya no deseas recibir más mensajes puedes desuscribirte en cualquier momento dando click en el link de DARSE DE BAJA que esta al pie de página.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Escuela para Padres - Juegos para Niños

DA CLICK AQUI para conocer juegos y dinámicas que te ayudaran a interactuar con tus hijos de una forma sana :)

Escuela para Padres - Padres Sobreprotectores

Para que los niños tengan un buen desarrollo emocional, necesitan sentirse queridos y cuidados por sus padres; sin embargo, un exceso de protección puede traer más problemas que ventajas.

Los estudios de la historia de la infancia destacan que hasta bien entrado el siglo XVII una de las principales causas de mortandad infantil era el infanticidio. Sin embargo, desde hace unas pocas décadas el niño ha pasado de tener un escaso valor a ser Su Majestad el Bebé, convirtiéndose -de este modo- en el centro de atención del núcleo familiar y generando, a nivel social, todo un mundo de consumo del que resulta difícil de escapar. Por tanto, hablar de padres sobreprotectores sólo tiene sentido en nuestras modernas sociedades industrializadas.

Es lógico que todos los padres quieran lo mejor para sus hijos: los mejores alimentos, los cuidados médicos más avanzados, la ropa más bonita y los juguetes más estimulantes, pero bajo esta premisa algunos de ellos envuelven a sus niños entre algodones sin darse cuenta de hasta qué punto pueden perjudicar con ello el desarrollo de su personalidad.


Este tipo de padres, viven tan pendientes de sus vástagos que ponen un celo desmesurado en sus cuidados y atenciones, ven peligros donde no los hay y les ahorran todo tipo de problemas, pero a su vez les privan de un correcto aprendizaje ya que no les dejan enfrentarse a las dificultades propias de su edad de donde podrían extraer recursos y estrategias que les servirían para su futuro.

Muchos son los indicadores que pueden servirnos de ayuda a la hora de pensar si no les protegemos en exceso, algunos de los más evidentes son:

  • Observar si cuando cometen algún error o tienen algún tropiezo tendemos a disculparles y proyectamos su responsabilidad en compañeros y maestros, o bien si hablamos con ellos de sus conductas y sus resultados.

  • Analizar si tendemos a evitarles situaciones que pensamos pueden resultarles conflictivas o difíciles de resolver o, si por el contrario, procuramos prepararles para ellas.

  • Ver si nos anticipamos a sus demandas procurándoles a menudo lo que aún no han pedido, como juguetes, golosinas, distracciones, etc.

  • Pensar si estamos fomentando en ellos conductas más infantiles de las que corresponden a su edad porque quizá nos resulta difícil aceptar que están creciendo.


Una relación padres-hijos basada en la sobreprotección tiene más efectos negativos que positivos ya que a los niños les costará mucho llegar a alcanzar su madurez.

Además, impedir que un niño aprenda por sí mismo y responda espontáneamente a las situaciones que surjan a lo largo de su proceso evolutivo puede provocar:









  • La disminución en su seguridad personal.

  • Serias dificultades a la hora de tolerar las frustraciones y los desengaños.

  • Un mayor apego hacia sus padres que más adelante puede generalizarse en cualquier tipo de conducta dependiente.

  • Niños insaciables que no saben valorar nada de lo que tienen y que más que desear las cosas las piden de una forma compulsiva y sin sentido.

  • Un retraimiento o inhibición en su conducta que dificultará sus relaciones sociales: no les gusta ir de campamentos, les cuesta jugar o conversar con otros niños de su edad, no pueden afrontar situaciones nuevas.


Por tanto, si no queremos convertir a nuestros hijos en criaturas inseguras, inhibidas y dependientes, hemos de prestar atención a su desarrollo evolutivo para saber qué podemos exigirles que hagan por sí solos.

En cualquier caso, hay que ser conscientes de que van creciendo y deben ir separándose - como nosotros de ellos - para conseguir una identidad propia.

En muchas ocasiones, conviene aplicar el refrán y dejarles tropezar dos veces en la misma piedra. De los errores siempre es posible aprender.





Lourdes Mantilla Fernández
Psicóloga clínica

Escuela para Padres - Educacion Sexual en los Hijos


EDUCACIÓN SEXUAL (Luis García)



...uno



La representación y valoración del cuerpo es algo que cada persona aprendemos de forma importante en los primeros años de vida. En este sentido baste recordar cómo la Educación Infantil promovida por la LOGSE reconoce como su primer objetivo «Descubrir, conocer y controlar progresivamente el propio cuerpo, formándose una imagen positiva de sí mismo, valorando su identidad sexual...».


Nuestro cuerpo es aprehendido y valorado por cada uno y cada una en función de lo que se nos dice de él y de cómo se nos permite actuar con él. La manera en la que tratemos el cuerpo de nuestros hijos, la forma en que el baño se convierta en un juego o una horrible obligación, cómo enseñemos a nuestros hijos e hijas a controlar esfínteres, nuestra actitud ante la autoexploración de su cuerpo o cómo potenciemos o inhibamos el uso de sus sentidos son variables con las que desde nuestra perspectiva -de padres y madres educadores- influimos en la sexualidad de nuestros hijos e hijas.


Con respecto a lo corporal, una práctica muy unida a posturas restrictivas ante la sexualidad ha sido la negación de la existencia de los cuerpos y su mutilación simbólica. Las lecciones de anatomía de los bachilleres de hace unas décadas sufrían tales movimientos sísmicos al llegar al ombligo que muchas personas no conservan mas que manchas borrosas de la zona pélvica.


Y si todos los cuerpos eran negados, los cuerpos femeninos sufrían malformaciones génicas propias de la más publicitada película de terror fantástico. La ideología dominante, machista y falocéntrica, ha reducido en un sentido general la capacidad sexual de las mujeres a su capacidad reproductiva y es de esta manera como muestra el cuerpo femenino.


Sobre ésta cuestión recomendamos la lectura de «Mas allá de los labios» de Elisabetta L. Leonelli, donde se realiza una revisión exhaustiva del «agujero», revisando la simbología y el control social que se concentra en la representación cultural de la vagina.







Entre muchos padres y madres aflora la preocupación ante las actividades masturbatorias de sus hijos e hijas.








Podemos afirmar que existen actividades autoeróticas desde los primeros días de vida. La succión regular y rítmica del chupete o el pulgar para la obtención de satisfacción es una de las primeras formas de autoestimulación. Muchas personas que se escandalizan al saber que en algunas culturas polinésicas se duerme a los niños varones estimulando rítmicamente sus genitales, no tienen ningún pudor en jugar al «caballito» o al «burrito» con sus hijos. Existen infinidad de formas para estimular placenteramente nuestros cuerpos. Para los bebés, junto a la obtención de placer, este tipo de actividades les proporciona un conocimiento esencial de su propio cuerpo. De la misma forma que necesitan conocer y explorar su entorno físico, precisan del conocimiento de su cuerpo.


La incorporación de las personas al mundo de los adultos requiere una larga cadena de inhibiciones y postergaciones de deseos. Esta es la razón por la que, como padres y madres, limitamos la autoestimulación infantil. Este principio, coherente con nuestro modelo social, no tiene por que ir unido a una consideración negativa o culpabilizadora de la masturbación. La persona que aprendió durante su infancia que estas actividades son reprobables y dañinas, conservará la impresión de que obtener sensaciones placenteras por estimulación de su cuerpo es algo sucio y repugnante. Esta actitud, con toda seguridad, será una traba para disfrutar siempre de su sexualidad.


Durante mucho tiempo nosotros, padres y madres, hemos oído hablar de la masturbación de las personas adultas -adolescentes o no- como algo terrible. Además de sus males -efectos- morales, su práctica tenía consecuencias trágicas que iban de la aparición del acné a la esterilidad, pasando por la ceguera y la calvicie.


Numerosos estudios vienen a contradecir a nuestros tutores y maestros: actualmente es una cuestión generalmente admitida que el autoerotismo es una práctica útil para la obtención de placer y satisfacción personal; también es un recurso para la descarga de tensiones físicas y de ansiedad; junto a todo esto, la masturbación es un instrumento inigualable para el autoconocimiento de nuestros cuerpos y esto es algo que, siendo beneficioso en sí mismo, también nos permite compartir nuestras experiencias con nuestra/s pareja/s.


Cuando se realiza vida sexual en pareja, la masturbación permite una cierta independencia a cada uno de sus integrantes de sus respectivos deseos sexuales. Este planteamiento puede chocar un poco si tenemos asociada la masturbación a la adolescencia o la contemplamos como un recurso menor a utilizar cuando no es posible la sexualidad de pareja. Esta asociación no puede, de ninguna manera, separarse de una concepción social restrictiva de la sexualidad de la que ya hemos hablado. El autoerotismo es una actividad que depende de los deseos de cada persona, independientemente de su edad, su situación de pareja o su sexo.


Cuando, como padres y madres, estamos temerosos de cómo empezarán nuestros hijos su vida sexual con otras personas, la masturbación permite a los jóvenes y adolescentes dar rienda suelta a sus fantasías y deseos salvaguardándose aún de frustraciones y conflictos.



...dos



Si el primer espacio donde tiene lugar la sexualidad es el individual, el personal, este plano se articula inmediatamente y de forma complementaria con el de la pareja. La función reproductiva de la sexualidad humana hace dirigir la conducta sexual humana hacia otras personas. Sobre este condicionante biológico aparecen numerosos usos sociales de la sexualidad que definen las formas en las que se establece la pareja procreadora.







El mero hecho de que nuestro hijo o nuestra hija alcancen edad de emparejarse y de aparearse ya es motivo suficiente para que exista un -pequeño o grande- terremoto doméstico. Y puede que no sea para menos.








Una vez que nuestros hijos e hijas alcanzan la madurez reproductiva y se hacen hombres y mujeres las posiciones relativas de cada uno de los miembros de la familia cambian rápidamente. Esto se acentúa en nuestros tiempos, cuando otros vectores de la mayoría de edad (independencia económica, abandono del hogar materno, empleo, etc.) se retrasan, amplificándose y cronificándose las tensiones y los conflictos intrafamiliares.


Los hijos sienten, junto a una cantidad de cambios físicos manifiestos y desbordantes, cómo empiezan a ser personas distintas para quienes les rodean, ya sean seducibles (posibles novios o novias) o competidores. Al mismo tiempo, no es difícil recordar o imaginar la sensación de un padre o una madre que por primera vez piensa que pueden ser abuelos.


Si hasta aquí estamos hablando de cambios progresivos y sutiles, la aparición del primer novio o novia tiende a concentrar todas estas nuevas sensaciones inquietantes y a menudo angustiantes.


Y es que, realmente, la incorporación al mundo adulto en su faceta reproductiva de un chico o una chica es un paso importante para todos los miembros de una familia. Por ésta razón es importante que nos detengamos a reflexionar sobre los contenidos y el sentido de la educación sexual que realizamos habitualmente. Hablar de embarazos, anticonceptivos y VIH/SIDA es importante pero no lo es menos colaborar en la medida de lo posible para que nuestros hijos e hijas comiencen a asomarse al mundo de la convivencia y la sexualidad adulta compartida.


Para ello debemos considerar necesario hablar de afectos, parejas, vida en común, etc. a nuestros hijos e hijas, no sólo para evitarles sufrimientos y frustraciones -realidades inevitables para cualquier persona en este ámbito- sino también para conseguir que mantengan la calma ante futuras dificultades y puedan sobrellevarlas y superarlas positivamente.


Un ejemplo concreto es el de la primera vez, situación sobre la que se concentran numerosos mitos y fantasmas que alteran y en ocasiones marcan a los jóvenes o adolescentes. Abordar y desbaratar las fantasías y chantajes que acompañan al tabú de la virginidad sobre todo para la mujer, desmitificar las imágenes de los medios de comunicación, admitir que la frustración y el conflicto son ingredientes inherentes pero no inundantes de la vida amorosa, subrayar la tranquilidad que permite el uso de anticonceptivos o darles nuestra propia visión -sin animo de imponerla- de cómo se desarrolla habitualmente, pueden ayudar a los noveles a enfrentar de forma positiva sus primeras experiencias.


Otra cuestión importante en éstos momentos puede ser la de transmitir la visión de la sexualidad como algo dinámico, tal y como comentábamos anteriormente. No existen apuestas ni órdagos en estas partidas que si tienen algo de interesante está en el mismo juego y no en el resultado. La vida es larga y la vida en pareja, como la sexual, pasa por momentos distintos donde cada persona aprende y se enriquece.


Hasta ahora hemos hablado de cómo la primera pareja o la primera experiencia sexual puede conmocionar a una familia. Si añadimos que en ocasiones esto puede ocurrir con personas del mismo sexo que nuestro hijo o hija, la conmoción familiar puede alcanzar el grado nueve de la escala de Richter, el nivel máximo de un terremoto.


La homosexualidad es definida y valorada de distintas formas en función de la cultura en la que se desarrolle.


Algunas sociedades, por ejemplo, constituyen un período socialmente aceptado y en ocasiones obligado de hábitos homosexuales que dan paso posteriormente al establecimiento de familias heterosexuales. En otras ocasiones, como ocurre en algunos sectores de nuestra sociedad, la homosexualidad es repudiada y los homosexuales excluidos.


Existen numerosas teorías que tratan de explicar este hecho y, no siendo éste el espacio para discutirlas, sí es importante subrayar que la homosexualidad no constituye en absoluto un trastorno o una enfermedad. Lo cierto es que resulta difícil hablar de homosexualidad en singular ya que las relaciones sexuales con personas del mismo sexo adquieren diversas formas. Existen, por ejemplo, numerosas personas que a lo largo de su vida han mantenido algún contacto sexual de este tipo, otras mantienen de forma permanente relaciones sexuales con personas del otro sexo y de forma esporádica mantienen relaciones homosexuales, determinadas personas escogen de forma exclusiva a otras de su sexo para desarrollar su sexualidad.







Las relaciones sexuales con personas del mismo sexo adquieren diversas formas.








Por otro lado, la elección de personas de uno y otro sexo para compartir la sexualidad es algo que varía en el tiempo. Es frecuente, por ejemplo, que en la infancia y la adolescencia se realicen juegos, exploraciones y otras actividades de orden sexual entre amigos/as del mismo sexo, esto no es ningún elemento que determine la orientación sexual de nadie. Otra realidad que habla de lo inconsistente de la homosexualidad como etiqueta estigmatizadora la definen aquellas personas que durante una época de su vida mantienen exclusivamente un tipo de orientación sexual, por ejemplo heterosexuales, y en momentos posteriores establecen relaciones de signo contrario. Tristemente una decisión que compete sólo a las personas que la realizan, como es el caso de la elección de pareja y la orientación sexual, da lugar a etiquetas sociales que tienen la capacidad de estigmatizar a sus protagonistas. Debemos evitar cualquier tipo de prejuicio que nos lleve más allá de considerar a cada persona distinta y al mismo tiempo mantener el principio de igualdad en su diferencia. Hacer esto significa respetar la libertad de cada persona para desarrollar su vida sexual y afectiva.





Extracto obtenido de: http://perso.wanadoo.es/angel.saez/pagina_nueva_170.htm

lunes, 21 de diciembre de 2009

Escuela para Padres - Premios y Castigos


Suscribete a nuestro Boletin de Escuela para Padres en: http://www.superacion.com.mx/

lunes, 16 de noviembre de 2009

Testimonios

Hola Ernesto, espero que estes bien, te cuento que gracias a tus cursos he aprendido mucho y parte me ha beneficiado economicamente, gracias por cierto por todos los tips.


Encontre este link lleno de muchos libros rebisalo talves sea bueno para todos los seguidores de tu web.


http://www.arenasgamerr.blogspot.com


Saludos desde New Jersey



Cesar Vargas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Importancia de la familia en la sociedad

¿Por qué la familia es tan vital para una sociedad y para el ser humano? Por una simple razón de economía de recursos. Tome la forma que tome (esas formas pueden variar mucho), es la única institución social que ordena simultáneamente seis cuestiones claves de la vida en sociedad:


En primer lugar, regula la conducta sexual; sin las normas establecidas por la familia, nos acosaríamos sexualmente unos a otros indiscriminadamente, a cualquier hora y en cualquier lugar. Sería el caos.


En segundo lugar, la familia ordena la reproducción. ¿Se imaginan ustedes un mundo lleno de niños sin padre ni madre reconocidos? Socialmente hablando, el concepto de padre y de madre surge para identificar a los causantes de la criatura. Para que todo el mundo sepa (y ellos también, claro) de quién es el niño.


En tercer lugar, la familia ordena los comportamientos económicos básicos y más elementales; desde la alimentación a la producción y el consumo. Por eso, por ejemplo, cuando hoy día hablamos del consumo nacional, lo definimos como un agregado del consumo de las familias, que no es más que un consumo de los individuos canalizado a través de las familias.


En cuarto lugar, relacionado con lo anterior, la familia se encarga de educar a los niños, sobre todo en las edades más difíciles, en las edades más tempranas. Educar quiere decir enseñar a comportarse en sociedad.


En quinto lugar, la familia regula y canaliza algo tan importante para el ser humano como los afectos y los sentimientos. Es eso de las cosas de familia. Un espacio de verdadera intimidad, donde nos mostramos realmente como somos; donde sentimos con una profundidad extraordinaria. Donde amamos, y también sufrimos intensamente.


En sexto lugar, la familia ordena las relaciones entre generaciones. Me explico. Las generaciones son una pieza clave de la sociedad. Las provoca el envejecimiento progresivo que sufrimos. Y la continua oleada de la reproducción hace que haya, en un mismo momento, millones de sujetos agrupados por edades aproximadas. No es fácil la convivencia de unos con otros. Nunca lo ha sido ni nunca lo será. Los más jóvenes son de una manera determinada, y ven la vida así también. Y esa manera, ese entendimiento de la vida, no son iguales que los de los que tienen una edad mediana. Y estos tampoco coinciden con los de edad más avanzada. Y así sucesivamente. Este permanente conflicto, del que tanto se habla y que tanto parece preocupar, realmente, es algo muy sano para la sociedad. Los más jóvenes empujan a los más viejos, y los más viejos, aplicando el sempiterno principio maltusiano de que aquí ya no caben más, se defienden de los jóvenes llamándolos alocados e impulsivos.